Psicología en el embarazo, parto y puerperio

Psicología en el embarazo, parto y puerperio

Es un gusto acercarles algo de información de la Capacitación que compartimos a cargo de la Lic. María González Grané, útil tanto para profesionales como para quienes atraviesan esta etapa de sus vidas  🙂

Fundamentos de la atención psicológica durante el embarazo, parto y puerperio

Analizar temas referidos al Embarazo, Parto y Puerperio, pueden generar puntos de vista tan diversos como cosmovisiones al respecto se tengan sobre dichos temas. Así encontramos lineamientos que ponen el acento en las implicancias fisiológicas, otros en análisis psicológicos y/o en factores contextuales. En líneas generales estos aspectos no solo tienen que ver con procesos meramente fisiológicos; puesto que han de ser considerados además como experiencias y vivencias altamente significativas a nivel emocional, familiar y contextual. Implican aprendizaje y una adaptación constante.

Psicología en el embarazo, parto y puerperio

Psicología en el embarazo, parto y puerperio

Como corolario de todo ello cabe mencionar que no todas las mujeres gestantes han de sentirse de la misma manera. En el embarazo, los registros de experiencia (entendida como circunstancia o acontecimiento vivido por una persona) y vivencia (comprendida como hecho de experimentar algo, y su contenido emocional) estarán condicionados a su vez por varios elementos, entre ellos la aceptación o no del embarazo, la presencia de referentes afectivos que acompañen física y emocionalmente, la historia personal de la mujer y su familia inmediata, el núcleo social, las experiencias previas, entre otros factores.

La verbalización de lo que acontece en una mujer gestante puede ofrecer algunos aspectos que den cuenta de la experiencia de la gestación y de la vivencia que ello implica. Cada mujer tendrá su propio ritmo a la hora de aceptar la gestación, los cambios que se producen y todo lo que acontece y acontecerá de ahí en más. Ante la confirmación de un embarazo, se ponen en marcha varios mecanismos emocionales y fisiológicos que permiten llevar adelante dicha gestación. En cada trimestre asoman nuevos cambios, afloran emociones diversas. Junto a un cúmulo de temores, fantasías e interrogantes, los cuales se van acrecentando a medida que la fecha probable de parto se torna más cercana.

Durante el embarazo, y el parto existe una comunicación que trasciende a las propias palabras, comunicación que va más allá del lenguaje verbal. La comunicación que se establece entre madre e hijo es de tipo hormonal y psico-fisiológica.

El embarazo como toda situación presenta un conflicto a resolver, pone en juego la interacción, el intercambio y la redefinición de roles de toda la familia, pues es un momento de gran movilización de energías que crean la posibilidad de entrever nuevas funciones, nuevas relaciones, nuevas soluciones.” (Griffa y Moreno, 2001; pág. 16)

De acuerdo a todo lo dicho,  la gestación y el nacimiento (además de ser procesos que la naturaleza viene llevando adelante desde los inicios mismos de la humanidad) son hechos vivenciados de manera individual, personal y absolutamente diferente en cada mujer. Incluso las vivencias de embarazo, parto y crianza no serán experimentadas de la misma manera con un hijo o con otros, por ejemplo.

Pensando desde la atención y acompañamiento de este grupo poblacional, dentro del quehacer del profesional psicólogo, contamos con varios instrumentos y recursos que desde la “Psico-educación” y desde un ámbito meramente “Psico-profilactico”, pueden resultar idóneos para la mujer gestante (y su pareja, en el caso que la hubiera). Todo ello enmarcado en los lineamientos de la intervención profesional siguiendo la modalidad “Preventiva” como accionar específico.

La salud es un concepto dinámico que implica un  complejo equilibrio bio-psico-social en el ser humano y no solo ausencia de enfermedades, es decir cuerpo y mente integrados al grupo al que se pertenece. Entonces si la prevención tiene como propósito evitar la aparición de riesgos para la salud del individuo, de la familia y la comunidad, esto implica la necesidad de actuar para que un problema no se desencadene o, para disminuir sus efectos, teniendo en cuenta las particularidades propias de cada sector. Esto será posible a través de la investigación, el trabajo en equipo por parte de los actores implicados en las problemáticas en cuestión.

Dentro de las temáticas planteadas, ¿cuál es el rol del psicólogo en el ámbito preventivo? La Psicología aporta específicamente al equipo, su saber y saber-hacer acerca de la dimensión subjetiva. Por lo tanto, es posible una  praxis disciplinar que articule las dimensiones bio-psico-sociales del ser humano.

En el Área de Psicoprofilaxis Obstétrica y materno-infantil, el profesional psicólogo puede:

  • Tener un acercamiento a la mujer gestante y su pareja, brindado explicaciones que clarifiquen el proceso de gestación, parto y crianza. Prevenir estados de confusión ante la desinformación
  • Intervenir en los Tratamientos de Fecundación Asistida (TFA), como parte de un equipo interdisciplinario, a modo de contención y guía en las diferentes instancias de dichos procedimientos.
  • Sugerir patrones de ritmos de respiración adecuados a cada etapa gestacional, indicando por caso técnicas de relajación y de vinculación que sirvan de medios de afrontamiento de estados de franca ansiedad.
  • Ofrecer seguridad y acompañamiento físico-emocional, brindar atención ante la ansiedad y los temores propios de estas etapas; favoreciendo la clarificación de conceptos en pos de atenuar el miedo, la sensación de pérdida de control y los pensamientos automáticos negativos.
  • Incentivar y fomentar el vínculo intra y extra uterino entre la madre y su hijo, así como también la lactancia materna.
  • Servir de nexo entre la madre y los demás miembros del sistema de salud

El psicólogo  tiene también herramientas para problematizar institucionalmente el ambiente en el que se dan las prácticas cotidianas en el área obstétrica y perinatal, con el fin de  promover un abordaje integral en pos de una concepción de salud-enfermedad enmarcada en un contexto histórico y social e integradora de los diferentes actores implicados.

La preparación emocional para la gestación, el nacimiento y la crianza tiene que ver con esa única fusión emocional que se da entre un bebé y su mamá, fusión que será facilitada (o no…) por el contexto que circunde a esa mujer y a ese hijo. No solamente es necesario un lazo vincular entre ellos dos, sino que también es fundamental que exista un contexto que lo facilite, aliente y respete, más allá de cómo haya trascurrido el embarazo o de cómo haya acontecido el nacimiento, incluso más allá de las eventuales complicaciones. Claramente hay situaciones de gestación, parto y crianza que lejos están de ser situaciones placenteras o deseadas tanto para la mujer, como para su referente afectivo. Pero esos son casos que trascienden a lo que busqué plasmar en éstas líneas.

La vida en gestación no siempre es idílica y placentera, un embarazo para una mujer no necesariamente será una experiencia satisfactoria. Aunque lo habitual y esperable, es que el embarazo se convierta en una excelente oportunidad para propiciar la autoexploración emocional, desarrollar riqueza en la expresión de pensamientos y sentimientos y observar la conducta propia como la del entorno inmediato.

Es así que retomando la idea general de lo que he buscado redactar, bueno sería que una mujer en gestación pueda encontrarse con las propias capacidades maternales, comprender que tiene en sí misma mucho de lo que en primera instancia necesitará su bebé. Gestar y dar a luz son experiencias únicas y altamente movilizantes, vivencias y sentimientos que aparecen en este momento, eso que las mujeres saben en lo más profundo y que sacude internamente, porque se han encontrado con partes suyas que ni sabían que existían.

Cuando ese bebé venga a éste lado del mundo (al mundo extrauterino), va a necesitar los brazos cálidos de su madre, escuchar la voz tranquilizadora que tan bien conoce ya desde que crecía en el vientre materno, la leche ofrecida con genuinas ganas de hacerlo, respeto, intimidad y tiempo…

Y una mujer cuando reciba a un hijo, bueno sería que pueda tener intenciones reales de participar en el encuentro con él, desinhibiciones para expresar sus sentimientos, posibilidades para pedir ayuda cuando algo no le guste o cuando la necesite. También su cuerpo dispuesto y su mente abierta, más allá de lo que suceda o del cómo suceda, la seguridad de no condicionarse por prejuicios y experiencias de otros. Sin olvidar quien es, con lo que le gusta y también con lo que no le agrade tanto de sí misma, sus palabras, su cuerpo, sus emociones y sentimientos… todo ello será posible si esa mujer se ha permitido la posibilidad de conocer un poco más de sí misma, si ha podido encontrarse cara a cara con sus miedos, fantasías, deseos y ansiedades. En conclusión, si ha podido ampliar su autoconocimiento.

Todos y cada uno, como actores parte del entramado social, tenemos la posibilidad de co-crear maternidades, paternidades y crianzas erigidas en libertad, respeto y contención.

Lic. María González Grané, M.P. 6351 –https://www.facebook.com/licenciadamariagonzalezgrane

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Etiquetas:
Embarazo Mujer Padres
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Comentarios

1 comentario en “Psicología en el embarazo, parto y puerperio

  1. embarazo psicologico

    ¿cuales son verdaderamente las intenciones de este tipo de tratamientos sobre la etapa de gestación?

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