Cómo vivimos la gran tarde de Mimos y Risas

Hablamos de los hombres, como no podía ser de otra manera cuando muchas mujeres se reúnen… En esta nota, Evangelina Aronne -psicóloga de Sic Fem– te cuenta algunos detalles de la celebración que compartimos en el Sheraton ¡y hasta incluye algunas “confesiones” de las famosas presentes!
Un análisis para no dejar de leer.

En el encuentro para celebrar nuestro día, fuimos muy bien agasajadas por Sic Fem y Sheraton Córdoba, compartimos algunas reflexiones sobre el lugar que teníamos, que tenemos y que queremos tener en nuestra sociedad.
Nos analizamos con gran sentido del humor, junto a la reconocida periodista Carmela Bárbaro, tratando de comprender las causas de nuestros comportamientos y así liberarnos de vivir algunas situaciones incómodas frente a la convivencia con hombres en distintos ámbitos, especialmente con nuestra pareja
Coincidimos que nuestro accionar viene condicionado por lo que nos transmitieron nuestras abuelas acerca de cómo debíamos comportarnos con los hombres y cuando estábamos fuera de casa: “el lugar de la mujer es el hogar” “no vuelvas tarde” “tenés que llegar virgen al matrimonio” “una mujer debe saber bordar, coser, etc.”
Al salir al mundo adulto los hechos eran distintos de lo que se escuchaba y las mujeres no sabían como actuar, todo estaba determinado por su sexo: su estado de ánimo, su sensibilidad, y enfrentaban el noviazgo, matrimonio, educación de los hijos, viudez, con alto grado de ignorancia y angustia.sicfem (Small)

Todo eso nos fue haciendo dependientes de los hombres, limitando nuestro desarrollo a la maternidad y estereotipando nuestros roles, inserción laboral y social a lo largo de siglos y siglos. Pero hoy podemos arriesgar, como afirma la licenciada Eva Giberti, que hombres y mujeres poseemos la misma capacidad creadora, sensibilidad, derechos y responsabilidades.

Como en la mayoría de las reuniones entre mujeres (para no decir en todas), en Mimos y Risas hablamos de los hombres, y surgieron muchas inquietudes acerca de preferencias a la hora de elegir pareja y de compartir nuestra vivienda.

A la hora de elegirlos: “¿jóvenes o maduritos?”
Mmm… se escucharon opiniones como… “madurito” porque los jóvenes están con vos, les enseñás todo y después se van… Otras opinan que mejor joven porque tienen mentalidad más abierta, son menos machistas y comparten tareas con las mujeres.
“¿Viudo o divorciado?” La mayoría los prefiere divorciados porque suponen que los viudos idealizan a la señora fallecida y que nunca podrían competir con ella… en cambio con la ex siempre pueden verla para recordar que no quieren volver con ella y que ellas son mejores que lo que tenían antes. Sólo algunas dijeron que un viudo sería mejor porque no se romperían familias, entre otras razones.
Para darle un poco de cientificidad al asunto les cuento que:
Florence Kaslow (1984) publicó un trabajo en el que comparaba las características e intensidad del duelo tras la pérdida de un cónyuge, por muerte y por divorcio. Afirma que cuesta más hacer un duelo en caso de divorcio que por muerte ya que el contacto entre los ex cónyuges no sólo reaviva el dolor y el odio, sino que también puede reavivar fantasías de reunión, especialmente si hay relaciones sexuales.
Los sentimientos de culpa son más pasajeros en el caso del duelo por muerte, y suelen ser más persistentes en el divorcio, especialmente cuando se estima que la propia conducta es la principal causa de éste (infidelidad, por ejemplo). Finalmente, otra de las posibles causas de la mayor duración del proceso de duelo por divorcio es la ausencia de rituales facilitadores y de apoyo económico y sociofamiliar, lo que no ocurre tras el duelo por muerte. O sea, los viudos pueden sentir menos culpa por perder al ser querido, pueden con diferentes rituales aceptar la pérdida, valorar el presente y seguir adelante, en cambio los divorciados pueden tener fantasías de re-unión o enfrentar problemas asiduamente con la ex.
Bien, una vez elegido al afortunado con el que vamos a convivir… hay que hablar de negociaciones… “¿que estamos dispuestas a ceder y qué no, con nuestra pareja?”
Algunas dijeron: ¡Yo no quiero que toque mis cremas, yo no quiero compartir el baño, quiero que levante la tapa del inodoro, que no interrumpa mis horas de sueño, que ponga las copas o el plato encima de los individuales y no que los esquive, que no me moje la bombacha que dejo colgada en la canilla del baño!
Son muchas las cosas que podemos requerir que nos respeten. Dividir tareas del hogar, con los niños, las cuentas, compromisos sociales, familiares, infinidad de situaciones que se presentan cotidianamente, y que a cada instante hay que negociar. A mí me parece interesante agregar: “no negociar la libertad de salir con nuestras amigas y de visitar a nuestra familia de origen”.
Lo importante es que esas normas que nos permiten la convivencia no se transformen en algo que la alteren por querer cumplirlas rígidamente.
Concluyo con una reflexión de una distinguida mujer, que me encantó: Para elegir a un hombre y para convivir con él simplemente ¡¡Hay que estar enamorada!!
Sí, no se trata de ser fiel a otro sino a nosotras mismas, a nuestros sentimientos.
Por eso yo agrego: ¡Que es mejor estar sola que mal acompañada!
Mirá todo lo que pasó en Mimos y Risas visitando www.mimosyrisas09

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