Adolescencia y Valores

Adolescencia y Valores: Las crisis de valores, los adolescentes  en los Siglos XX y XXI.  Adicciones  y otras consecuencias.

I).-En las sociedades del Siglo XX y XXI, puntualmente, en las de raíz occidental y cristiana, ha comenzado un proceso de resquebrajamiento en los pilares fundamentales que sostiene la construcción moral de la mencionada civilización. Después de una abrumadora revolución industrial que ha favorecido a la Humanidad con sorprendentes y beneficiosos avances en conquistas sociales y políticas; descubrimientos científicos de toda índole y, por último, una revolución tecnológica fascinante, queda por preguntarse por los motivos de la involución en lo humano.

Justamente, conforme lo anteriormente expuesto, es fácil notar un ostensible retroceso o poco vigor en el mejoramiento o perfeccionamiento del “ SER”  humano, al escindir a la PERSONA, en su esencia, en ambos aspectos: materia y espíritu. Nos hallamos, entonces ante una lamentable y triste crisis de valores que, durante siglos, han sido el cimiento invencible de la cultura greco-romana  y cristiana. Hoy, tales, están en franca decadencia, partiendo al hombre en su esencia vital. Se ha perdido el rumbo,  la brújula que lleva a buen puerto, está fallada; en consecuencia, el “Hijo de Dios” se halla perdido, desorientado y más sólo que nunca ante el quiebre de su fundamento más sólido, el espíritu. Las crisis son como el agua que corre, no respeta grietas, hasta destruir toda estructura. 

Adolescencia y Valores
Adolescencia y Valores

Así ha penetrado las murallas de la institución nominada FAMILIA, y con ello se vació de su contenido original a la virtud teologal por excelencia, que es la caridad o Amor.

II).- En la familia, diría macro célula del tejido social, aparece plasmada la franja etaria que ADOLESCE. 

Según definición jurídica “…el hombre es niño hasta los 18 años..”, aunque estudios realizados no tan recientemente han expresado que tal edad podría extenderse hasta los 30 años, si bien es un concepto que no debería generalizarse. En concordancia con esta idea, la Convención Internacional de los Derechos del Niño” ha sido clarificadora en lo que tiene que ver con las particularidades personales de los adolescentes, en sus necesidades, que reclaman atención especial.

III).- Finalmente, aquí se engarzan  de manera precisa los tres aspectos desarrollados, crisis de valores-adolescencia-adicciones. Debido al creciente desarrollo con el fin de desarmar al hombre en su ser esencial, la sociedad hace cortes circuitos en sus estadios más vulnerables, entre ellos, niño y adolescente.

El Neo-liberalismo, el materialismo a ultranza, el consumismo despiadado, ha reducido al hombre a mero “consumidor”, lo ha hecho trizas, al despojarlo de alma o de “altar divino”, de pensamiento propio, de razón, etc., ya no es sujeto de la historia o de un plan  sobrenatural, sino a mero objeto a ser rematado en el mercado de consumo. En semejante marasmo, el que adolece es un niño acorralado. No está maduro en ningún aspecto y no cuenta con las herramientas para hacer frente, en soledad, al desfasaje que lo desorienta y confunde, llevándolo a cruzar un laberinto sin puerta de salida. Si a todo ello se suma la falta de contención afectiva, familiar y entorno, por el quiebre de las conductas de comunicación, sólo les queda – para paliar las angustias existenciales – recurrir a la adicción, cualquiera fuese ella. No posee otras herramientas, no está maduro. ES UN NIÑO. No sólo grita su soledad sino que, concretamente, pide contención, atención, respuestas. En definitiva, pide AMOR.

Los adultos deberían modificar sus ángulos de mira. Los padres y la sociedad toda, en vez de pensar en salidas temporarias, rehabilitaciones u otras formas alternativas, deberían promover espacios juveniles más acorde a la época y circunstancias individuales, para rearmar al “niño roto”, restableciendo básicamente la vigencia – por medio de la educación y marcos referenciales – de los valores perdidos y avizorar el nacimiento del “niño nuevo”.El problema social que causan las adicciones sólo podrá ser vencido por un frente común conformado por todos los estamentos que forman una comunidad, vgr., los poderes del estado, organizaciones sociales, públicas y privadas, como ligas de madres de familia, de amas de casa, ONGs., clubes, las iglesias, etc., dejándose todos los intereses individuales o mezquinos de lado. Los jóvenes regirán nuestros destinos próximamente. Sin quedarse en una esperanza “romántica”, aún no es tarde. Es correcto presentar batalla por los flacos salarios, pero es DETERMINANTE, bregar por el surgimiento del “hombre nuevo”.

                        Dra. Mabel Lima Rolón –  Abogada M.P. 880

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¡Hasta la Próxima!

   Un Abrazo enorme.   Evangelina  

 

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