Para elegir una carrera, contá con un buen mapa

Cuando comenzamos un viaje, por más corto que sea, es importante asegurarnos de tener  “el coche en condiciones”: combustible, luces, saber todos los datos sobre el recorrido, posibles cortes de ruta, estaciones de servicio, autopistas, y sobre todo,  es fundamental poner la marcha, y ¡HACER LOS CAMBIOS!

En la carrera universitaria es similar. Tener un buen mapa es:  tener la mayor cantidad de conocimientos sobre uno mismo, sobre las carreras, planes de estudio, profesiones, vida universitaria, inversión económica, la forma en que quiero vivir, que tengo para aportar, que me interesa aprender, mi misión en la vida. Días atrás fui consultada por el diario La Voz (de Córdoba) para dar opinión acerca de una encuesta que sostiene que la mayoría de los estudiantes siguen carreras tradicionales. La nota salió este domingo, en  la página 13 A. y pueden leerla en este link: www.lavoz.com.ar 

A su vez, aquí agrego otras impresiones:

Los datos de la encuesta coinciden en gran parte, con la experiencia que
tengo a lo largo de 10 años atendiendo consultas.
Es decir, los estudiantes actuales, son más inquietos a la hora del aprendizaje
y poseen más de un medio para conocer, no están pasivos a la espera de la
palabra del docente, sino que la escuchan, pero la cuestionan y la contrastan
con los sitios de internet.
Excepto los más precoces, que desde pequeños saben lo que les gusta y
desde los adultos detectan aptitudes o intereses y son estimulados para
ir perfeccionándose, muchos ven a la vocación como algo separado de
ellos mismos, que deben buscar afuera, alguien que les diga “para que son
buenos, o que carrera les permitirá vivir dignamente en su futuro.”

La mayoría no se plantea la posibilidad de aprender un oficio u ocuparse en
relación de dependencia, viven al máximo los días, y esperan pasar de la
secundaria a la universidad como si fuese algo con continuidad, pero en este
tramo, hay un puente, que separa la adolescencia de la juventud que implica,
elaborar duelos, asumir responsabilidades, relacionarnos con otras personas
y de otra manera.

Muchos buscan “el menor esfuerzo” que sea corta, que sea en una privada,
que me quede cerca de donde vivo, que tenga salida laboral y si es posible
que vaya con mi mejor amigo” y esperan a último momento para inscribirse,
reflejo de lo que han hecho en el secundario: rendir todo junto a último
momento. Aquí se manifiesta un pensamiento facilista, y omnipotente
característico de la sociedad actual.

Hay intención de orientar en muchos colegios, pero las acciones
evidentemente no son suficientes, ya que serían diferentes los resultados de su encuesta.

He observado que las personas encargadas de orientar vocacionalmente, muchas veces son los mismos docentes de alguna materia o profesionales que acuden a modo paliativo, ya sea por la escasez de tiempo o recursos con que cuentan,  se limitan a tomar test y terminan reforzando “la elección desde afuera, un método” que objetiviza cuando somos sujetos.

En muchos colegios, hay predisposición para escuchar, brindan material
sobre todas las carreras, ofrecen diversidad de profesionales que conversen
acerca de la inserción laboral, pero no es suficiente, es como que un médico
generalista tratase lo que corresponde a un especialista. No cuentan con los
conocimientos y técnicas específicas.

Los padres están muy preocupados por el futuro de sus hijos, y algunos, para
evitarles complicaciones, terminan diciéndoles todo que sí o decidiendo por
ellos. Otros, al ver que se aproxima la hora de comenzar una carrera, acuden
a una orientación personalizada con un profesional, sumando más gastos y
horarios a los que ya tienen. “Como dando manotazos de ahogado” Es que
ellos también están desorientados.

Los chicos elijen más lo que es tradicional, basándose en el prestigio social
que tiene una profesión o un profesional que conocen. Quizás elijen más por
temor que por amor.

Pero tienen menos tolerancia a ejercer en el mismo puesto toda la vida.

Para afrontar las lomas, curvas e imprevistos que se encuentren en el
camino, para moldear nuestra identidad vocacional – ocupacional, es
conveniente, conectarse con nuestros intereses, aptitudes y realidad
universitaria y profesional, de antemano.

Quienes orientan a los jóvenes, deben ser creativos al momento de
elegir maneras de llegar a ellos, (usar medios audiovisuales, exponerlos a
situaciones imaginadas) ya que cada ser es único, y nació con talentos y con
un propósito especial. La misión del orientador no sólo es acompañarlos a
definir una carrera sino invitarlos a que acomoden sus escalas de valores,
ver sus potencialidades, ayudar a desarrollarlas y que puedan encontrarles
sentido a sus vidas.

Brindamos Orientación Vocacional TODO EL AÑO. ACERCATE  a Múltiples Miradas 🙂

Facebook: Múltiples Miradas – Lic. Evangelina Aronne

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