Manual para encarar el año

En en día de la fecha sale esta nota en el suplemento “Estar Bien” del diario La Voz del interior,  Córdoba,  en la que participo junto a un colega, me parece muy interesante, para compartir con sus seres queridos, espero que les resulte útil y estoy a su disposición junto a Múltiples Miradas para consultas, asesoramiento, terapia, charlas.

Por Josefina Edelstein 28/02/2012 manual-para-encarar-año

Una mirada distinta sobre el trabajo para vivir con energías renovadas el 2012.

Algunas técnicas de motivación y organización para hacer más placentera la vida. Una actitud positiva y optimista es fundamental para encarar los cambios en el trabajo.

Todo concluye. Las vacaciones se terminan y llega el momento de enfrentar el año. Después de esos merecidos días de ocio y relajación, de dormir y comer sin horarios, de hacer lo que uno tiene ganas y de compartir mucho más tiempo con la familia y los amigos, la idea de volver a la rutina, de atenerse a una agenda y retomar responsabilidades, se nos vuelve algo pesada.
“En la mayoría de las personas, el regreso al trabajo después de las vacaciones genera emociones contradictorias”, afirma el psicólogo laboral Carlos Spontón. “Si bien uno se puede sentir relajado, tranquilo y animado producto del descanso, a veces este efecto se diluye en las dos primeras semanas de trabajo, al volver a la rutina, los problemas y las tareas pendientes”, agrega.
Por su parte, la psicóloga Evangelina Aronne considera que durante el nuevo ciclo laboral, “sería natural tender a desarrollarnos, a pasar a un nivel superior al que estamos” para evitar la sensación de que se viene más de lo mismo. Por lo tanto, sugiere “pensar lo que se quiere rescatar y descartar del trabajo, ponerse nuevas metas y motivarse”.
Las personas que no pueden retomar sus actividades con calma y bienestar, manifiestan con distinta intensidad uno o varios síntomas que se encuadran en lo que se conoce como Sindrome postvacacional y que en términos de “normalidad” pueden durar unos 15 días. Los síntomas son apatía, cansancio, malhumor, incomodidad, irritabilidad, desmotivación, tristeza, ansiedad, insomnio, tensión, dolores musculares, náuseas, taquicardia, sensación de ahogo y problemas de estómago.
En circunstancias de bajón a la hora de retomar el trabajo, especialistas en desarrollo personal y laboral insisten en que es posible encontrarle el lado positivo a las cosas y buscar alternativas enriquecedoras, siempre que uno ponga de su parte una actitud proactiva.
Quizá, a priori, no suene sencillo cuando uno está con una terrible flojera, y en ello pueden ayudar las herramientas que proponen los profesionales estas mismas páginas.

Cambios a la vista
También es posible que el nuevo año laboral llegue con cambios significativos. En estos casos, la recomendación es hablar del tema con la pareja, con la familia, porque seguramente se van a ver “afectados” por el asunto. Pero además, porque “esta comunicación tiene el objetivo de pedir colaboración y ayuda para los cambios”, según sostiene Carlos Spontón.
Para quienes estén ante esa perspectiva, el especialista sugiere cinco acciones:
1. Compartir este artículo con la pareja y preguntar qué opina.
2. Comentar sobre los ejercicios propuestos en la columna “Pasos para el cambio” (tareas, objetivos, acciones) ya que habrá nuevos desafíos.
3. Mostrar lo que ha pensado/escrito sobre esas “tareas, objetivos, acciones”.
4. Solicitar genuinamente apoyo y actitud optimista para lograr resultados a corto plazo.
5. Agradecer y mantener informado a la pareja sobre los avances/retrocesos.
Diez claves
Por Evangelina Aronne
Licenciada en Psicología (M.P. 3528) – Coordinadora del equipo Múltiples Miradas. Autora del Blog www.evangelinaaronne.com.ar

Vivimos en un contexto donde el mandato es “producir mucho” en una variedad de actividades, con muchas demandas y abundante información mediática.
Poder hacer una reflexión sobre quién es uno mismo, quién estoy siendo y quien quiero ser, centrarnos en la unicidad en medio de la masividad, nos permitirá seguir nuestro propio ritmo, no acelerar más de lo que podemos. A veces, queremos algo, pero no nos damos cuenta que no podemos, nos cuesta reconocernos limitados. Aquí van 10 claves que pueden ayudar.
Aquí y ahora: si nos disponemos a ir haciendo lo que corresponde al momento presente y una cosa por vez, empezando y terminándola, sentiremos armonía y satisfacción por ir cumpliendo objetivos. Ello aumentará nuestra autoestima y podremos producir más.
Por lo tanto, estar presentes en el aquí y ahora es una recomendación tan simple como eficaz.
Metas: lo más importante es tener en claro hacia dónde vamos, conocer el sentido de lo que hacemos, para poder organizar la manera de llegar y elegir a los acompañantes.
Armonía: se logra al proponerse cambios que no vengan impuestos desde afuera. Tomar la decisión de cambiar para mejor.
Atención integral: cuidar y alimentar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu. Este último es básico para que funcionen los demás. Podemos nutrirnos con una lectura o una acción social benéfica. Hacer algo por los demás, nos deparará bienestar.
Nuevas actividades: adquirir conocimientos, en cualquier área (cocina, música, tecnología, idiomas, artesanías, etc.), nos alimenta la mente.
Acción: No quedarse impotentes frente a un contexto hostil, hacer algo.
Calma: recuperar nuestro ritmo habitual y responsabilidades de manera gradual. Por ejemplo, regresar de las vacaciones unos días antes para organizar la casa o dejar de dormir la siesta para recuperar los horarios habituales de ir a la cama por la noche.
Hábitos saludables: comer sano y realizar alguna actividad física.
Ocio: reservar tiempo libre, organizar salidas con amigos o en pareja después del trabajo.
Equilibrio: mantener una actitud positiva y separar el trabajo de la vida familiar o personal.

Pasos para el cambio
Por Carlos Spontón
Magister en Psicología del Trabajo, las Organizaciones y los Recursos Humanos (MP A.3948). Investigador y docente de la Universidad Católica de Córdoba
Tener una actitud preventiva y proactiva respecto de cómo uno quiere vivir el 2012 laboral, implica permitirse soñarlo, planificarlo y luego generar pacientemente las acciones necesarias para que el trabajo nos depare emociones más placenteras. Para ello, sugiero las siguientes pautas:


– Lo primero es encarar el año con una actitud positiva y optimista frente a los problemas de siempre. Aunque suene naif, está demostrado científicamente (sobre todo con investigaciones realizadas en los últimos 10 años) que esta actitud facilita el acceso al bienestar, la satisfacción y el éxito personal. En cambio, la predisposición negativa aumenta las posibilidades de fracaso en los proyectos y también las sensaciones de derrota, frustración y decepción. Vale aclarar que el optimismo es una “condición necesaria” para encarar más satisfactoriamente el trabajo este año, sin que sea “suficiente”, para asegurar resultados.

– Lo segundo escribir en una hoja qué tareas cumplo en mi labor cotidiana y no me agradan o no me producen satisfacción; y por otro lado, qué tareas me producen bienestar, disfrute y alta satisfacción. Hacer este ejercicio puede ser un buen comienzo para focalizarse en una nueva organización del trabajo, más placentera y motivadora.

– Lo tercero es enumerar las tareas que producen bienestar y satisfacción. Tomarse una media hora para hacer esto es una inversión muy rentable. Luego, plantearse seriamente como objetivo realizar más y mejores tareas de este tipo y dejar sentado por escrito estos objetivos. El hecho de escribirlos produce cambios en el cerebro que favorecen su logro.

– Objetivos: al pensar en los objetivos 2012 uno podría preguntarse: ¿cómo deben ser estos objetivos para que me motiven y pueda alcanzarlos? A modo de ejemplo, nombro dos reglas: a. Deben tener un tiempo límite especificado, una fecha, un lugar en el calendario a partir del cual uno pueda decir: “lo logré o no lo logré”. b. Deben ser “específicos” y no “generales” en su formulación. No es lo mismo plantearse como objetivo: “Este año voy a descansar más” que plantearse: “Durante marzo, abril y mayo tengo como objetivo ir dos veces por mes a las sierras y dormir siete horas por día, de lunes a viernes”.

– Acciones: proponerse realizar acciones específicas para alcanzar esos objetivos. Estas acciones tienen que ser posibles, no ideales. Tienen que ser realistas y acordes a las propias posibilidades actuales. Una buena sugerencia sería que comentes con alguien de confianza este listado de tareas, objetivos y acciones. De esta manera es más fácil corregir lo que no va a ser posible, mejorar la planificación y comprometerse aun más con los cambios personales. Siempre es importante la mirada de otra persona, así evitamos el “autoengaño”, un mecanismo frecuente en el que caemos los seres humanos, cuando creemos que tenemos la razón.

…..

Pocas veces asociamos el placer con el trabajo… los invito a realizar un pequeño cambio que los identifique, a cambiar muebles de lugar, música, plantas, aromas, usando los cinco sentidos, …  algo que elijan hacer, crear, dar  y darse …   

y lo  obligatorio será más PLACENTERO 🙂

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